CAPOS DE LA MAFIA: CRAZY JOE

Crazy Joe – JOSEPH GALLO (7 abril de 1929 – 7 abril de 1972)

Joseph Gallo era un luchador callejero astuto, audaz y muy, muy peligroso.
Era un gángster de Nueva York, que fue a la vez héroe y villano.

1961 --- Reputed mobster Joseph "Crazy Joe" Gallo, (in this '61 photo), one of three brothers who fought a bloody battle in the 1960's for control of the Brooklyn underworld, was gunned down in a lower Manhattan restaurant by an unknown assailant on April 7th. Police said Gallo, 43, was shot several times with a revolver. --- Image by © Bettmann/CORBIS

Crazy Joe llegó a convertirse en un icono pop de los años 60′. Fue un criminal con vida pública, que se codeaba con estrellas del pop, escritores y artistas; incluso fue inmortalizado en una canción de Bob Dylan: Joey

Joseph Gallo nació el 7 de abril de 1929 en Brooklyn , Nueva York. Fue un personaje muy pintoresco y hablador por naturaleza. En la década de 1950 recibió el apodo de “Joey el rubio” a causa de su pecho lleno de pelo rubio, obviamente, aunque años más tarde sus colegas y la prensa le cambiarían el nombre para llamarlo “Crazy Joe”, apodo que le seguiría hasta la muerte.  

Gallo nació y se crio en el barrio Red Hook de Brooklyn. Creció en un mundo marcado por el crimen y la delincuencia. Era la época de la depresión, el crack del 29 había roto la ilusión de los felices años veinte, las fiestas se habían terminado, la crisis económica azotaba al mundo entero y los años de bonanza habían quedado atrás dejando en una enorme resaca a todo un país. Su padre, que fue contrabandista durante la era de la prohibición, animó a sus hijos: Larry, Joey y Albert, a convertirse en matones y asesinos para que le ayudaran a eliminar toda la competencia de sus empresas (ilegales, claro está…).

A pesar de crecer en un entorno gobernado por el crimen organizado, Joseph era un niño con grandes inquietudes artísticas y creativas; le gustaba leer y escribir poesía y con el tiempo empezó a sentirse atraído por el mundo del espectáculo y la fama. Una vocación que podría haberle salvado de un final predecible…aunque nunca fue así, dado que su padre ya había elegido cual sería su profesión. El hecho de estar predestinado a ser un mafioso, por influencia paterna, no le impidió terminar codeándose con estrellas del pop, escritores y los actores más relevantes de su época. No podía evitar verse a si mismo como Jimmy Cagney o George Raft, dos actores que protagonizaban e interpretaban a los gángsters glamurosos de las primeras películas de Hollywood sobre mafia. Le fascinaban el estilo y la clase con la que se movían y hablaban, tanto que, en 1947, después de ver la película de Richard Widmark “Beso de la Muerte” comenzó a imitar al personaje  “Tommy Udo”, con su somnolencia, la caída de párpados pesados ​e incluso recitando los largos diálogo de la película.

A parte de lado sensible y creativo Joey tenía un lado oscuro, el apodo de Crazy Joe no se lo habían puesto por casualidad… Tenía un carácter fuerte e imprevisible, el lado arrogante que regía su faceta de gángster temible y respetado, y un tanto inconsciente. Dicen que fue diagnosticado como esquizofrénico durante su estancia en el Kings County Hospital en el año 1950.

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Su carrera de criminal empezó como matón para su padre, pero su inteligencia, su carácter fuerte y ambición hicieron que fuera prosperando poco a poco.

A principios de los años 50 ya poseía en secreto varias discotecas de la Octava Avenida y dos talleres clandestinos en el distrito de la moda de Manhattan, donde cuarenta o cincuenta mujeres cosían trajes de etiqueta. Con el tiempo se pasó al negocio de los dados y a las altas apuestas en juegos de cartas. Creó una red de extorsión a comerciantes y tenía una casa de apuestas ilegales en un edificio de apartamentos en Manhattan Garment District. Joey utilizaba niños para hacer las entregas y recoger los botines para no levantar sospechas.

Al parecer mantuvo a un león como mascota escondido en el sótano de ese mismo edificio… Empezaba así a forjarse su personaje excéntrico que le daría la fama que siempre había deseado.

En diez años se había convertido en un mafioso poderoso del tamaño de medio Brooklyn y en el jefe de una banda que llamó “Mod Squad”, compuesta por miembros tales como Vinnie “El Siciliano” y Sammy “El Sirio”. Gallo era a finales de los años 50, ya una pieza clave dentro del entramado de la mafia neoyorquina, compitiendo contra las grandes familias de la Cosa Nostra más antiguas del país. Su influencia era tal, que en 1958 fue llamado desde Washington para testificar ante Robert Kennedy y el Comité del Crimen del Senado. Gallo, sin dejarse intimidar cuando entró en el despacho de Kennedy bromeó, o vaciló, como quieras verlo diciendo:

“Nice carpet you got here,good for a crap game”.

“Qué bonita esta alfombra que tienes aquí… Podría servir para jugar a los dados”

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A principios de 1961 Joey y sus hermanos habían montado un exitoso “negocio” de extorsión a través de las máquinas Jukebox (esas máquinas típicas americanas que salen en las películas para poner canciones en los bares). Al principio empezaron a trabajar bajo la protección de Los Profaci, una familia mafiosa que más adelante pasaría a llamarse Colombo. Pero pasado un tiempo, la ambición y arrogancia de Gallo le llevó a separarse y hacer negocios por su cuenta. Pero lo hizo de una forma tan descarada e indiferente, sin ningún respeto por la Familia que lo protegía, saltándose la repartición de territorios establecidos por los sindicatos del momento, que Los Profacis no tuvieron más remedio que declararle la guerra a Joey y su “Mod Squad”, para vengar el honor y respeto perdidos.

Fue sobre todo, a partir de la muerte de Larry Gallo, su hermano, que la batalla se volvió ferviente y muy ensangrentada. Una batalla que parecía no tener fin. El fin de esta guerra llegó cuando Joey fue condenado a cárcel a finales del ’61 por cargos de extorsión.

Sin embargo, Gallo ya se había convertido en un personaje público muy popular. Protagonizaba, cada dos por tres, las portadas de los periódicos más importantes de Nueva York. Su personaje fascinaba tanto a los periodistas y se enamoraron tanto de la historia de este variopinto grupo de mafiosos que intentaban abrirse camino entre los sindicatos más grandes y establecidos del país, que se escribieron ríos de tinta, crónicas y reportajes que lo inmortalizarían para siempre. Parece ser que la fama le llegaba y finalmente se había convertido en uno de esos personajes de película que tanto había admirado de joven.

La condena de Crazy Joe ascendió a diez años de cárcel. Diez años durante los cuales trabajó duro para establecer alianzas con gángsters afroamericanos e italianos. Además nunca dejó de ser un personaje público ni de protagonizar primeras páginas y reportajes en los periódicos. Por ejemplo a través de su lucha y la denuncia contra la influencia que el Ku Klux Klan tenía dentro del sistema penitenciario. Fue un modo de seguir nutriendo su reconocimiento y fama incluso desde la celda.

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Durante su estancia en la cárcel también aprovechó para seguir leyendo. Leyó a Jean-Paul Sartre, Kafka, Albert Camus, Alejandro Dumas, Victor Hugo, León Tolstoi, Ayn Rand, y a su referente literario Nicolás Maquiavelo.

De su historia se hizo un libro que escribió Jimmy Breslin “The Gang That Couldn’t Shoot Straight”  (La banda que no podía disparar recto) y que más tarde, en 1971, se convertiría en película.  Incluso Bob Dylan llegó a sentir tal fascinación por su figura y su lengua afilada, que escribió una canción en su honor,  titulada “Joey”. “Nunca lo consideré un gángster”, dijo Dylan. “Siempre pensé en él como una especie de héroe. Un perdedor que lucha contra los elementos.”

A su salida de la cárcel en 1971, Gallo hizo poco para aplastar a su propia celebridad, que él ayudaba a alimentar.

Pero no todo el mundo estaba enamorado de la figura pública y carismática que era… Se había ganado unos cuantos enemigos en su ascenso hacia el poder y eso no había cambiado en 10 años de cárcel. El 7 de abril de 1972, el mismo día de su cumpleaños, Gallo fue asesinado a tiros mientras cenaba con su nueva esposa en su restaurante favorito en Little Italy.

Su muerte no sorprendió a nadie, ni a él mismo, y como era de esperar fue noticia de primera plana. De esta forma su estatus de celebrity nunca se desvaneció.

Casket containing the body of Joey Gallo outside Guido's Funeral Home.

Aquí os dejamos un capítulo de una serie de documentales producidos por el canal National Geographic

Juega a City Nostra y podrás ponerte en la piel de Crazy Joe para controlar tu barrio, arrebatarles el control a los capos que dominen tu ciudad, y luchar por ganar poder, respeto y dinero. ¡Únete a la batalla!

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